jueves, 13 de mayo de 2010

ENTREVISTA A EVA REICH - 2º PARTE

F.T.: ¿No existen textos de Reich donde haya intentado, después del experimento Oranur, extraer las conclusiones de esa confrontación violenta entre energía nuclear y orgón?
E.R.: Sí, hay una parte de su obra que no ha sido publicada. Pero yo he sacado una conclusión. Comprobé que el radio que se utilizó para el experimento se encontraba incapacitado para descargar un electroscopio. Con ayuda de un hilo, colocamos el radio sobre la capa metálica superior del electroscopio cargado. El electroscopio estaba cubierto de una capa no metálica, como un acumulador, ya que es la única manera de cargarlo con una energía proveniente del metal. El electroscopio había sido cargado, creo, con una barra de caucho frotada unas cuantas veces sobre el cabello, que después se deposita encima del aparato. Al poner el radio tratado con la energía orgón sobre el electroscopio, no se produjo su descarga. En ese momento la física de hoy se derrumbó ante mis ojos, pues me di cuenta de que continuaba cargado a pesar de que debía descargarse, según la física.
F.T.: Había algo ahí, entonces, algo ocurría.
E.R.: Sí, quiere decir que el radio había cambiado de calidad. Mucho tiempo después nosotros pudimos tocar el radio sin temor alguno, pues ya había cambiado. Fue sólo años más tarde que pude sacar una conclusión. Creo que el experimento Oranur demostraba que existía una adición de la energía vital al núcleo pesado del radio, que impedía la desintegración debida a la insuficiente atracción gravitacional de las partículas. Después de la irradiación con el orgón, el núcleo del radio estaba muy fuerte, obstaculizando su desintegración; de ahí que él no se descargara.
F.T.: Eso significa que, contrariamente a la hipótesis inicial de Reich, el orgón no neutralizaba la energía nuclear?
E.R. : Sí, porque si el núcleo del radio se desintegra la radiación nuclear deviene secundaria. Pero ese cambio del radio no es una prueba, pues no se han hecho estudios químicos y otros. La cuestión es que yo pensaba que después del experimento se podría trabajar sin problemas con el radio; yo misma lo había manipulado; pero no se había descargado porque el núcleo se encontraba en un estado de energía vital suficiente como para mantener la gravitación. Ese es el resultado del experimento. Es preciso entender que hay un antagonismo entre la energía nuclear, los rayos gamma, todas las radiaciones electromagnéticas, y la energía primaria del orgón en el Universo. Los físicos, hoy, se declaran indiferentes ante la existencia creciente de micro-ondas, radares, etc. Para ellos, ciertos problemas orgánicos, patógenos, no tienen relación con el estado creciente de esas energías. Al respecto, le recomiendo dos libros muy buenos de John Ott, Health and light y otro anterior del mismo autor que se llama My Ivory Cellar, que resume sus experiencias con las plantas; allí muestran su reacción peculiar a las micro-ondas. Este autor descubrió el efecto perjudicial de la radiación sobre el cuerpo, sobre el sistema vivo. Los físicos, por el contrario, no descubren ninguna reacción; no establecen ninguna relación entre ambos fenómenos. Sin embargo, el sistema vivo muestra disturbios de crecimiento y otros. Si se coloca un cultivo de granos, de frijoles, sobre el televisor, las raíces tendrán disturbios y la planta perderá su sentido de gravedad. Si se colocan ratones de laboratorio, en una caja, ante el televisor, sin ninguna protección ante los rayos gamma, ellos devienen agresivos, se atacan. Por el contrario, cuando están protegidos por una placa de plomo, no muestran indicios de perturbación. Es verdad.  Estos libros indicaban hasta perturbaciones en el cerebro y una sensibilidad del embrión ante los ultrasonidos. Por lo demás, no se ha explicado por qué  el embrión es sensible a la energía nuclear; es algo que no se entiende. Para la orgonomía, por el contrario, esto se debe a que dichos sistemas poseen mucha energía vital libre y algo de masa. Esos sistemas son muy sensibles al experimento Oranur, mucho más que los adultos, que ven reducida su energía vital. La proporción entre energía libre y masa es diferente en los adultos y en el feto. He ahí las cosas que la física no considera importantes. La humanidad corre el riesgo de morir cancerosa en 100 años, si no se cambia el modo de vida. Las estadísticas lo muestran las tasas de crecimiento están subiendo constantemente. Todos nosotros estamos sufriendo un experimento Oranur ante la televisión, las micro-ondas, los radares, etc.; que afectan a nuestro sistema energético. Pero si eso no se comprendía es porque no existían medidas; ahora, después de esos experimentos, todo ello se hace más evidente. Hay que tener instrumentos nuevos para esos trabajos, pues la energía vital no es registrada por los instrumentos electrónicos. Nosotros estamos rodeados, encerrados por las radiaciones electro-magnéticas; hoy, eso ha alcanzado niveles increíbles. Cuando joven, antes del experimento Oranur, yo notaba todo el esplendor radiante de la primavera, hoy ya no es lo mismo; yo todo ha cambiado. Con mi padre observábamos mucho la atmósfera circundante con el orgonoscopio, los espacios oscuros durante la noche por ejemplo, para constatar el movimiento de la energía y sus fenómenos luminosos. Y era totalmente distinto; se veía azul o gris. Actualmente se ve sólo rojo o violeta y los movimientos son como los del rayo (lighting).
F.T.: Pero usted habla de los Estados Unidos. ¿No cree que en América latina es algo distinto?
E.R. : Sólo en las comunidades primitivas, pues ellos no poseen todos esos aparatos y están en contacto con un ecosistema lleno de vida aún. Yo creo que si se continúa imitando el modo de vida americano, el cáncer afectará a todos. Hoy hay dos peligros serios. Por un lado la energía nuclear, y por otro, esa ausencia de energía vital fresca. Por eso estoy y de acuerdo con los naturalistas: necesitamos agua no contaminada, aire fresco, alimentos naturales no cocidos, verdes.
F.T.: ¿No cree que sería importante revivir esa idea de hace algunos años, a saber, reunir en un Congreso todo el movimiento reichiano internacional?
E.R.: No, es muy pronto. Lo que hay que ver es que el estado energético ha cambiado desde la muerte de Reich. Por eso los resultados no son los mismos. Por eso no se pueden repetir sus experimentos. La conclusión del informe oficial sobre la defensa del medio ambiente lo dice claramente: nuestro ecosistema está en peligro, nuestro planeta corre el riesgo de perder su energía vital. Esa es la verdad. Ahora hay una gran sequía en África y la gente se muere de hambre.
F.T.: Usted dijo un día que si se colocaban rompe-nubes en puntos estratégicos del planeta, Australia, por ejemplo, se podría detener un poco toda esa devastación ecológica.
E.R.: Sí, tenía la idea de formar una cadena de rompe-nubes para empujar la energía del oeste hacia el este de manera organizada. Se podrían escoger 100 islas con una serie de montañas en el centro, y que son demasiado húmedas, con el fin de hacer un equilibrio con los rompe-nubes. Hay muchas islas así: Madagascar, el sur de Nueva Zelanda, etc. Así, podría hacerse una demostración; mostrar que el rompe-nubes puede cambiar ese micro-clima. Tenía muchas ideas, pero ahora lo que espero es que los científicos de este modo decidan hacer algo contra la devastación mortal; la vida va a morir. Hay que cambiar. Hace unos días leí una entrevista en francés del científico Teller donde repite lo de siempre: más energía nuclear, más guerras; él está por la muerte. Y justo al lado de su entrevista había un artículo sobre la sequía y los muertos en Africa. Era increíble la diferencia entre ambos textos. Los científicos de hoy deben cambiar su piel humana.
F.T.: No, eso será siempre así, ellos continuarán así.
E.R.: Aprender la ciencia hoy implica ridiculizar las emociones. Desde hace 10 años he tenido una formación en ciencias, y he visto cómo se forman los jóvenes ingenieros con métodos para pensar sin sentir; son como autómatas; viven sólo en la cabeza. Es increíble. Hay que cambiar, hay que permitirles de que permanezcan seres humanos. Es cierto que hoy existe un movimiento alternativo, ecologista, pero es una minoría; son los otros quienes tienen el poder. Y son billones y billones de dólares que hay detrás. Basta ver las cifras para el armamento. El 54% de lo que pagamos en impuestos va a la guerra. Es increíble. Reich no es sino un sólo ejemplo de cómo se persigue la vida. Actualmente hay una investigación en curso, al respecto, del Congreso de los Estados Unidos. Yo quiero ver, antes de morir, a qué conclusiones llegarán. En mi país, la gente que investiga la vida es perseguida.
F.T.: ¿Cuánto concluirá esa investigación?
E.R.: No sé. A todos los países adonde yo viajo proclamo la necesidad de una investigación así.
F.T.: ¿Ud. considera, pues, que el trabajo más importante por hace es con los niños?
E.R.: Sí, yo dirijo todos mis esfuerzos en esa dirección. Esa era la idea de Reich y yo trabajo en ese sentido. Es increíble las cosas buenas que se están llevando a cabo en ese terreno. Claro que yo hago una mezcla de sus ideas con las mías. A veces tengo problemas para diferenciar mi propio desarrollo después de su muerte, de sus ideas ulteriores.
F.T.: Sí, esa era una pregunta que quería hacerle. Generalmente siempre hay problemas entre parientes e hijos. Usted, en cuanto hija de Reich, ¿qué tiene que decir sobre él,, en cuanto padre?
E.R.: Sí, tuve muchos problemas pues mi buena relación con él la tuve sólo cuando era muy pequeña. La primera cosa ocurrió cuando fue internado en el hospital, yo tenía 3 años, y fue su primera desaparición. Después, la época berlinesa fue muy mala para mí. Yo estaba en un centro juvenil y me encontré abandonada, fue muy doloroso perder mi familia. Después de eso nunca tuve un hogar. Después fui como una amiga para él, pero comenzó a influenciarme en la política, cuando tenía 7, 8 años, con mucha fuerza.
F.T.: ¿El estaba ya separado de su mamá?
E.R.: No, pero era un período de peleas verbales entre ellos. Cuando me forzó a esa actividad, tuve mi primer desafío a su autoridad, pues me negué, le dije que no quería. Es por eso que soy muy solidaria en mi vida. Como él me forzaba, yo compensé viviendo de otra manera.
F.T.: ¿Esa situación cambia cuando usted termina sus estudios en medicina?
E.R.: Sí, pero quiero decir que la separación más severa para mí fue cuando se divorciaron; la ley contemplaba la posibilidad de que yo podía decidir, a los 14 años, con quién de los dos iría a vivir. Mi mamá era muy indirecta, diplomática, maniobrera. Hay un cuaderno de ochenta páginas llenas de cartas de ese período que han sido reunidas y que muestran cómo me predisponían contra él; muchos adultos me decían "él miente, te utiliza". Ellos querían impedir ponerme en contacto con él; no querían que fuera yo misma ni que trabajara para cambiar mi ser contra la adaptación al castigo. Se habla mucho de eso, de la adaptación, en la Viena de hoy, a la manera de Freud. Desde hace 9 años trabajo en terapia Gestalt y un día descubrí - que conducía mi coche y quise de pronto decir 3 cosas a mi madre y a la psicoanalista que me hacía un lavado de cerebro diciéndome que mi padre era un enfermo, un loco.
F.T.: ¿Era una amiga de Reich?
E.R.: No, bueno, antes sí. Era Gerta Bonstti, una psicóloga como no hay que serlo, utilizando la vida de los otros ... bah, no era buena.
F.T.: Entiendo.
E.R.: Las tres cosas que me dije en voz alta mientras conducía, eran: "¡él no está loco!"; en segundo lugar: "¡yo quiero vivir con él!"; y tercera: "¡no me digan qué debo pensar!". después de esas cuestiones que me salieron muy claramente, nunca más tuve problemas en mi relación con mi padre. Pues esa era mi verdad que estaba reprimida de una manera activa. Mi vida era algo extraordinaria, porque yo era víctima de muchas personas que querían atacar a mi padre, atacándome en su lugar a mí. Muchas veces me ha pasado eso; es mi destino.  Después de ese descubrimiento con la Gestalt, establecí una buena relación post mortem con mi padre. Fue la solución. Porque cuando estábamos juntos, siempre había una pelea. Antes de eso me volqué a su obra a los 25 años, cuando comencé una orgonterapia con el doctor E.Baker en 1949. Un año después cambié mi vida y llegué a ser su asistente. Pero no me sentía muy bien con toda esa historia de traiciones. Yo fui también un Judas en su vida, porque pensé durante muchos años que él estaba loco. Y mi hermana Lorette todavía se encuentra metida en eso; pero tiene sus razones porque fue abandonada. Pero todos los psicoanalistas siguen pensando eso de Reich. Yo tengo muchas dificultades para aceptar el psicoanálisis, para leerlo; me encuentro en una posición antagónica frente a él, porque en mi caso fue muy mal utilizado; sólo para hacerme un lavado de cerebro. Ahora puede comprender a los que les han lavado el cerebro en ese sentido, porque yo hice un buen trabajo psicoterapéutico con esa situación.
F.T.: Ya que usted habla de eso quisiera hacerle una pregunta, aunque sea un asunto muy delicado. Ilse Ollenfort afirma una cierta paranoia de Reich y Luigi di Marchi considera que esta se manifestaba a nivel social, sin interferir para nada en sus investigaciones científicas. ¿Qué piensa usted de eso?
E.R.: No, yo no creo en absoluto. Usted no es paranoico si, afirmando que lo persiguen, termina sus días en una cárcel. Es verdad que él fue perseguido; eso no era una invención suya; fue la verdad de su vida. Sólo que él proyectó esa persecución a las personas con las que convivía; era su manera de reaccionar.
F.T.: Sí, pero hay gente que utiliza algunos de sus trabajos para hablar de su locura. Hay que hablar de eso. Por ejemplo sus tesis acerca de los OVNI, donde dice que probablemente él era un hijo de un extraterrestre.
E.R.: Sí, pero era para impresionar. Hay que tener el derecho de pensar cosas así, de tener pensamientos así. Esa era la idea.
F.T.: Ah, eso es importante.
E.R.: No decía que él fuera un extraterrestre. Como los griegos, que pensaban que los dioses tenían rela- ciones sexuales con las mujeres terrenas, él consideraba la posibilidad del contacto entre seres extraterrestres y el mundo humano, que existen interrelaciones sexuales y quizás niños. ¡No! El estaba totalmente lúcido. El era sólo celoso y tenía defecto de carácter. Pero no estaba loco. De eso estoy totalmente segura. Solamente en la prisión cambió totalmente.
F.T.: ¿Usted lo vio en esa época?
E.R. : Sí, dos veces, en la cárcel. Estaba deprimido, contraído, sin energía. Ah, terrible,...
F.T.: Se sentía sólo.
E.R.: Sí, era un hombre totalmente diferente. Bebía y su alimentación no era buena; comía mucha mostaza, que es mala para el cuerpo. No vivía de una manera natural. Pero insistió que él no estaba loco. Se le persiguió y la gente se ocultaba; era muy difícil saber quién se encontraba detrás del ataque.
F.T.: Cuando Reich llegó a los Estados Unidos notó que en ese país existía una determinada liberalidad sexual y llegó a afirmar que en ciertos aspectos ello superaba sus tesis acerca de la revolución sexual. ¿Usted cree que la revolución sexual que él propuso es algo ya superado por nuestra época?
E.R.: ¿Dónde? ¿Aquí? ¿En América?
F.T.: En general, en el mundo, o, digamos, en los países más desarrollados.
E.R. : No, eso es gradual. Hablé de eso esta mañana en la televisión, existen muchos grados, niveles, de esa revolución. Los países más avanzados son los escandinavos. Por eso Reich trabajó intensamente allí, en los años 30, durante 6 años. Nadie se pregunta por qué esos países están adelantados. Pero en esos países no existe, sin embargo, el nacimiento sin violencia. Eso prueba, para mí, que son necesarias ambas. Porque si falta ese comienzo "caliente", si se está anestesiado, si es violento el nacimiento, si se está separado, no se sentirá mucho después, sino que se estará en un estado esquizoide, catatónico. Los sueños son muy alcohólicos, duros, rígidos, como helados, se drogan, están buscando algo. Yo creo que eso se debe a esa falta de un buen comienzo en la vida, de ese contacto corporal, de ese placer.
F.T.: Es decir que todas las proposiciones de la Sexpol de Reich, en aquella época, son todavía válidas.
E.R.: Ah, absolutamente. En la televisión hablé también de ello. Creo que la explosión de la pornografía, y todo eso, es un resultado de personas educadas de manera represiva. Cuando se llega a los 18, 20 años, el individuo adquiere súbitamente su libertad. Es una libertad secundaria, no es una libertad que crece desde la infancia.
F.T.: Ah, no es la autorregulación.
E.R.: Yo creo que si se tiene la libertad desde muy temprano, en las distintas etapas sexuales, no contra la voluntad, sino una actitud natural y libre sobre la sexualidad, no habrá necesidad de hacer todas esas cosas pornográficas, todas esas posiciones. Se es más espiritual en la sexualidad. No se será un monógamo compulsivo, ni se estará buscando constantemente un objeto sexual. Pienso que nosotros no hemos visto aún la verdadera revolución. Reich la llamaba la revolución biológica, sin coraza. Eso no existe todavía, porque el nacimiento es muy, muy violento. Creo que en el futuro, dentro de algunas generaciones se verá un cambio, habrá más libertad, no será todo tan duro, será más fácil. No habrá esa presión sobre la liberación. No será necesaria; si se tiene libertad se es más dulce, no se es compulsivo: "hay que hacer el amor tantas veces por día, a la carrera". Creo que todo eso es secundario. Yo no era totalmente libre por que mi padre tuviera esas ideas; el mundo donde crecí no era así, era un mundo negador de la sexualidad, los otros niños no eran libres y las otras personas que me cuidaban interferían; no era mi padre o mi madre, sino los otros; yo fui un poco descuidada; abandonada, demasiado libre; no había mucho contacto corporal en mí familia porque se tenían ideas sobre la seducción, el Edipo. En mi vida el Edipo no fue importante, sólo la interferencia de los otros niños, eso fue un hecho; la prohibición del incesto y eso no fue tan terrible para mí. Creo que mi sexualidad fue perturbada por las prohibiciones externas, del mundo...
F.T.: De la escuela, etc...
E.R.: Sí, del mundo de los muchachos, la escuela. Yo estuve en una escuela que no era coeducacional; yo no conocí (...) Yo tuve un período de juventudes políticas, de grupos de liberación sexual; mi primera relación fue a los 14 años con un hombre que amé mucho y fue una tragedia en mi vida pues lo perdía y no sé si vive todavía, en Checoslovaquia. Estaba muy apegada a él; eso es malo. Es mejor si una muchacha es más libre y no es tan dependiente. Pero era una cosa de mi carácter.
F.T.: ¿Piensa escribir algo biográfico sobre su padre?
E.R.: ¿Yo misma? Oh, sí, quizás, pero doy muchas entrevistas, las que hice con Gerard Ponthieu para la revista Sexpol, por ejemplo. Quiero retirarme ahora un poco, en algún lugar, para escribir mis experiencias solamente. Porque me doy cuenta de que estoy en otra situación distinta a la que me encontraba al morir mi padre. La cosa más importante para mí, ha sido descubrir que mi tristeza y mis dificultades provienen de mi nacimiento; que mi nacimiento fue increíblemente malo, con anestesia y una respiración defectuosa. Mi melancolía se deriva de allí. Después de haber sabido eso, me siento mejor, yo soy yo misma ahora; eso era como llevar un peso sobre mi vida. Este verano tuve una sesión de ajustamiento del cráneo, porque yo nací con fórceps, y después de eso me siento aliviada, ligera. Mi padre me amaría más, ahora, como soy. Creo que él no comprendía qué era lo que pasaba.
F.T.: ¿Y su hermana Lorette sufrió mucha más que usted?
E.R.: No, es totalmente diferente, porque su padre la rechazó, la abandonó. El le dijo a mi madre: "esa es tu hija". Pues ellos la tuvieron después del buen período del matrimonio; creo que fue una idea de mi madre de tener otro hijo, y no de él. Mi hermana es muy vulnerable; ella es psicoanalista, ha seguido el modelo de mi madre que es psicoanalista y se casó con un historiador, economista. Ella está muy adaptada al mundo, hizo psicoanálisis y lo enseña.
F.T.: ¿Su madre vive aún?
E.R.: No, ella murió en 1971, en enero. Sí, mi hermana es muy vulnerable; se asemeja a su padre, un poco cuadrada, robusta; es muy inteligente, hace muchas cosas, trabaja en la casa, tiene 3 hijos. Ahora ya son grandes...


F.T.: Freddy Tellez
E.R.: Eva Reich
S.B.: Simon Buvat.

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